Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en los 208 municipios de Segovia. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Segovia: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Segovia» o «Verisure Segovia», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Hay provincias que se explican por su economía y otras por su geografía. Segovia se explica, en buena parte, por el calendario. Está pegada a Madrid, bien comunicada por autopista y por alta velocidad, y eso ha llenado su sierra y el entorno de la capital de viviendas que se usan viernes, sábado y domingo y están cerradas de lunes a jueves.
No hablamos de cuatro chalets sueltos, sino de urbanizaciones enteras, calles completas de adosados y pueblos que cambian de tamaño cada fin de semana y en agosto. Esa es la particularidad segoviana, y el punto de partida de cualquier plan de seguridad serio aquí: el problema no es una casa vacía, es una casa que se vacía siempre los mismos días.
La previsibilidad es lo que hay que resolver. Una vivienda que se queda sola de forma irregular obliga a vigilarla. Una que se queda sola de lunes a jueves, semana tras semana, no hace falta vigilarla: se aprende mirándola dos veces.
Los números ponen la escala en su sitio. La provincia tiene 208 municipios y 158.415 habitantes, lo que da una media de 762 vecinos por municipio. Ya es poca gente. Pero dentro de esa media está Segovia capital, con 52.375 habitantes: un tercio largo de toda la provincia concentrado en un solo punto.
Quítala y el retrato cambia. Los otros 207 municipios se reparten 106.040 personas: unos 512 vecinos de media por pueblo. Ese es el tamaño real del municipio segoviano medio.
Ahora suma las dos mitades. Pueblo de quinientos vecinos, más un parque de viviendas en el que buena parte no está habitada de forma permanente. El resultado es incómodo: pocos vecinos para notar algo raro, y muchas casas a las que no se les nota nada porque llevan cerradas desde el domingo.
El Espinar (10.409 habitantes) es el municipio más poblado de la provincia después de la capital y el mejor ejemplo de todo lo anterior: sierra, mucha vivienda unifamiliar y urbanización, y un censo que no se parece a la gente que hay allí un sábado de julio. San Ildefonso (5.217), al pie de la Sierra de Guadarrama, repite el esquema. Palazuelos de Eresma (6.107), a las puertas de Segovia, ha crecido a base de chalet y adosado.
Una vivienda unifamiliar tiene una lista de accesos que un piso no tiene: puerta principal, portón de garaje, puerta de jardín o de servicio, ventanas de planta baja, ventanales que dan al porche y, casi siempre, una parcela con valla. Aquí lo que hay que resolver es detectar antes de que entren en la casa, no cuando ya están dentro. Eso significa cubrir perímetro y accesos, no colocar un detector en el salón y darlo por hecho.
Y una advertencia sobre las urbanizaciones cerradas, que aquí son muchas: la barrera y el control de entrada suben el listón, pero no vigilan tu vivienda. Protegen el conjunto. Lo que ocurre dentro de tu parcela un martes de febrero no lo ve nadie.
Alrededor de la capital hay una corona de municipios que no son de fin de semana, sino de todos los días. La Lastrilla (4.781) y San Cristóbal de Segovia (3.161) son el ejemplo claro: gente que trabaja en Segovia y vive a pocos minutos en un adosado o un chalet con jardín y garaje.
Aquí la casa no está sola cuatro días seguidos, pero sí lo está en horario laboral, todos los días, con una regularidad igual de legible desde fuera. Y el tipo de vivienda vuelve a mandar sobre el uso: patios traseros, ventanas bajas, terrazas que comunican con la del vecino y garajes que dan directamente a la calle. El planteamiento se parece más al de un chalet de sierra que al de un piso del centro, aunque sea primera residencia.
Conviene no meter toda la provincia en el mismo saco. Cuéllar, con 9.527 habitantes, es el segundo núcleo segoviano por tamaño después de El Espinar y funciona con otra lógica: pueblo de trabajo, con su comercio y su industria, y gente viviendo allí los doce meses. Cantalejo (3.619), también en la Tierra de Pinares, va por el mismo camino. Hacia el norte, la zona de Sepúlveda mezcla núcleos pequeños con casas de uso ocasional.
Que un municipio esté habitado todo el año no lo hace invulnerable: cambia lo que hay que proteger. En Cuéllar o en Cantalejo pesan más los negocios, el local a pie de calle, el almacén y la nave. Y un negocio tiene un problema que una vivienda no tiene: cierra todas las noches, a la misma hora, sin excepción.
Si lo que quieres proteger es un local o una nave, dilo desde el principio. Las prioridades cambian: accesos y escaparate fuera del horario comercial, zona de caja, almacén y verificación para que el aviso llegue con respaldo.
La altitud media de los municipios segovianos ronda los 964 metros, con máximas de 1.312. Traducido: heladas, nieve en la zona de sierra y una casa de fin de semana que pasa cuatro días a temperatura ambiente y se calienta veinte grados en dos horas cuando llegas el viernes.
Ese vaivén no le da igual a un sistema de alarma. Los contactos de puertas y ventanas trabajan sobre materiales que se dilatan con el frío; un detector mal orientado, con el sol de la tarde entrando por un ventanal, empieza a dar avisos que no son nada. Y en una casa de uso intermitente nadie está allí para darse cuenta hasta el fin de semana siguiente.
Por eso la colocación importa tanto como el equipo: dónde va cada sensor, a qué altura, con qué orientación, qué se cubre con detección de apertura y qué con detección de presencia. Se decide conociendo la vivienda, y por eso el estudio va siempre antes que el precio.
Todo lo anterior desemboca en la misma pregunta: qué pasa en tu casa de Segovia entre el domingo por la tarde y el viernes siguiente. Un sistema conectado responde de tres maneras.
La primera es el control. Desde la aplicación móvil armas y desarmas, ves si la casa quedó conectada al marcharte y compruebas su estado desde donde estés. La segunda es la central receptora, 24 horas al día y todos los días del año: si un detector salta un martes de madrugada, la señal sale de la vivienda y llega a una persona, no a un buzón. La tercera, y la que marca la diferencia de verdad, es la verificación: antes de avisar a la policía, un operador comprueba qué está ocurriendo. Sin ese paso, cada gato que cruza un jardín moviliza una patrulla y el aviso deja de valer nada.
El precio arranca en 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. En una provincia donde conviven el piso del centro de Segovia, el chalet de sierra y el adosado del alfoz, dar una cifra única sin ver la casa no tendría sentido. Dentro de la cuota entra:
El servicio lo presta Securitas Direct, que hoy opera bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central, otro nombre comercial. Para pedir el estudio, déjanos tu teléfono y tu código postal en el formulario y te llamamos. Te preguntaremos si la casa es de uso diario o de fin de semana, cuántos accesos tiene y si hay parcela. De ahí sale un precio cerrado.
Municipios segovianos con página propia:
Si tu municipio no aparece, damos servicio en toda la provincia: sierra, Tierra de Pinares, Campiña Segoviana y Sepúlveda.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota final depende de los accesos, la superficie y si hay parcela: un piso del casco y un chalet de sierra no llevan el mismo equipo. Te la confirmamos por teléfono antes de que decidas nada.
Es el caso con más sentido de toda la provincia. Una vivienda que está sola de lunes a jueves, siempre los mismos días, resulta completamente previsible desde fuera. Con el sistema conectado la controlas desde el móvil entre semana y la central sigue vigilando estés donde estés.
La barrera y el control protegen el conjunto, no tu parcela. Suben el listón, pero nadie vigila lo que ocurre dentro de tu jardín o en tu garaje un martes de febrero. La alarma cubre esa parte: detecta en tus accesos y avisa a una central que verifica y da parte.
No, si está bien planteado. Con casi mil metros de altitud media hay que contar con heladas y con casas que pasan días sin calefacción, así que la elección y la orientación de cada sensor se estudian para evitar falsas alarmas por dilatación o por subidas bruscas de temperatura.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora atendiendo los avisos y mismos equipos técnicos. Cambió únicamente el nombre comercial, así que un servicio contratado hace años sigue siendo el mismo.
Sí. Los equipos son inalámbricos: no hay que picar paredes ni pasar cables. En unifamiliares se estudia además cómo cubrir el perímetro y los accesos exteriores —garaje, puerta de jardín, ventanas bajas—, que es donde se juega la protección de este tipo de casa.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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