Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en los 92 municipios de Ourense. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Ourense: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Ourense» o «Verisure Ourense», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Ourense es la única provincia gallega sin un solo kilómetro de costa: de sus 92 municipios, ninguno es costero. Parece un dato de examen, pero cambia entero el mapa de la seguridad. Aquí no hay temporada de playa ni primera línea. Hay interior, montaña, valle y aldea.
La provincia suma 305.573 habitantes y la capital, Ourense, se queda con 105.769: más de un tercio de los ourensanos viven en un único municipio. El resto está repartido en núcleos que rara vez pasan de unos pocos miles de vecinos.
Así que una alarma en Ourense no se plantea igual que en la costa. El problema de aquí no es la casa que se llena de gente en agosto. Es la casa que solo se llena en agosto.
Hagamos la cuenta despacio, porque de ahí sale todo lo demás. 305.573 habitantes entre 92 municipios dan 3.321 vecinos de media por ayuntamiento. Ya es poco, y encima esa media va inflada por la ciudad.
Si apartas Ourense capital, los 91 municipios restantes se reparten 199.804 habitantes: una media de 2.196 vecinos por municipio. Y aquí entra el matiz gallego que lo cambia todo: un ayuntamiento de 2.196 personas no es un pueblo de 2.196 personas. Es un término dividido en parroquias y aldeas, a veces veinte o treinta núcleos separados por kilómetros de carretera estrecha.
Traducido a lo que importa: la aldea donde está tu casa puede tener doce vecinos empadronados, y de esos doce unos cuantos pasan de los setenta y otros tantos no están en invierno. Si salta una sirena a las tres de la mañana, la pregunta no es cuántos decibelios hace, sino quién queda cerca para oírla. Una sirena delega la respuesta en el vecindario, y aquí no siempre existe.
Ourense lleva más de un siglo mandando gente fuera, y casi nadie vendió la casa. La de los padres, o la de los abuelos, sigue en pie con las llaves guardadas en un piso a seiscientos kilómetros. Se abre en verano, para las fiestas del pueblo y algún puente. El resto del año no la mira nadie.
Una vivienda cerrada nueve o diez meses acumula cosas que no tienen nada que ver con un robo:
Una alarma no seca una casa ni repara un tejado, y no vamos a venderte lo contrario. Hace algo más simple: si pasa algo en enero, te enteras en enero. La señal sale por vía móvil y llega a la central receptora, un operador comprueba qué ocurre y, si hay intrusión, avisa a la policía y a ti, vivas donde vivas.
La altitud media de la provincia ronda los 517 metros y su cota máxima llega a los 993. Eso significa desniveles bruscos: valles encajados por los que bajan el Miño y el Sil, y tierras altas donde el invierno es harina de otro costal. En los valles y en la Ribeira Sacra los veranos son de los más calurosos de Galicia; arriba hay heladas largas y nieve.
¿Y qué tiene eso que ver con una alarma? Bastante. Los detectores viven pegados a marcos de puertas y ventanas, en garajes sin climatizar y en porches. Un equipo mal colocado da falsas alarmas cuando el sol de julio le pega de frente o cuando la condensación de una casa fría se acumula donde no debe. Y una alarma que suena sin motivo acaba desconectada por su propio dueño, que es la peor avería posible.
Por eso el estudio previo no es papeleo: es decidir dónde va cada detector y de qué tipo, sabiendo si la casa está en un valle o a novecientos metros.
Fuera de la capital, la provincia se organiza alrededor de unas pocas villas que hacen de cabecera comarcal: O Carballiño (14.249 habitantes), Verín (13.956), O Barco de Valdeorras (13.368), Xinzo de Limia (9.699), Allariz (6.497) y Celanova (5.723). Pegados a la ciudad crecen Barbadás (11.201) y O Pereiro de Aguiar (6.794).
Cada una da servicio a decenas de aldeas: allí están el centro de salud, el supermercado y el banco. Entre la aldea y su cabecera hay carretera de curvas y, a menudo, veinte o treinta minutos de coche.
Esa distancia condiciona todo lo que dependa de que alguien se desplace hasta tu puerta. Lo bueno de un sistema conectado es que la parte crítica no se desplaza: la señal viaja igual de rápido desde una aldea de montaña que desde un piso del centro de Ourense. Lo que cambia de una casa a otra es la detección, no la velocidad del aviso.
Mucha gente da por hecho que en una casa antigua no se puede instalar nada sin destrozarla. Es al revés: los equipos son inalámbricos y no hacen falta cables vistos, rozas ni obra, ni en una casa de piedra de medio metro de muro ni en un piso. Y si lo que proteges es una bodega o un almacén, dilo al pedir el estudio: un negocio se queda vacío todas las noches a la misma hora.
Lo que sí exige una casa tradicional es criterio al repartir la protección, porque sus puntos débiles no son los de un piso. Estos son los tres de siempre:
El precio arranca en 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. No es una cifra cerrada: depende de cuántos accesos tiene la casa, de si hay anexos y de si está habitada todo el año.
Lo que sí es fijo es lo que incluye el servicio:
Lo presta Securitas Direct, que hoy opera bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central, mismos técnicos. Cambió el nombre comercial, nada más.
Para darte un precio real hay que saber cómo es la vivienda. Déjanos tu teléfono y tu código postal en el formulario y te llamamos para hacer el estudio: nos cuentas si es la casa del pueblo o el piso de la ciudad y cuántos meses al año se queda sola.
Municipios ourensanos con página propia. Ninguno es costero, porque no lo es ninguno de los 92:
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota final depende del número de accesos, de si hay anexos como garaje o cuadra y de si la casa está habitada todo el año. Una vivienda de aldea con dos puertas y un almacén no lleva el mismo equipo que un piso en la capital, así que el precio se cierra hablando.
Sí, y es uno de los casos con más sentido aquí. El sistema funciona esté la casa habitada o no: si un detector salta en febrero, la señal sale por vía móvil y llega a la central aunque en la aldea no haya nadie despierto. Además puedes ver el estado desde la aplicación sin hacer seiscientos kilómetros.
No. Los equipos son inalámbricos: no hay que picar paredes ni pasar cables por muros de medio metro. Lo que sí importa es dónde se coloca cada elemento para que la cobertura funcione con ese grosor de pared y con anexos separados de la casa. Por eso conviene un estudio previo.
La sirena es la parte menos decisiva. El trabajo lo hace la central receptora: cuando salta un detector, un operador verifica qué ocurre y, si hay intrusión, avisa a la policía y a ti. No depende de que alguien oiga nada, y en una provincia con 2.196 vecinos de media por municipio esa diferencia lo es todo.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora y los mismos técnicos. Solo cambió el nombre comercial. Si te sonaba Securitas Direct de toda la vida, el servicio que se contrata hoy en Ourense es exactamente ese.
Es una pregunta pertinente en las zonas altas, donde un temporal puede dejar una aldea sin suministro durante horas. El sistema está pensado para no quedarse mudo justo entonces: tiene alimentación de respaldo y la comunicación con la central no depende del cable telefónico ni del internet de la casa.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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