Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en los 174 municipios de La Rioja. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en La Rioja: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct La Rioja» o «Verisure La Rioja», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
La Rioja tiene 174 municipios y 327.286 habitantes. Sale a poco más de 1.880 personas por municipio, pero Logroño sola concentra más de 152.000: sin la capital, los 173 municipios restantes se quedan en una media de apenas 1.010 habitantes. Hay localidades que no llegan a los 70 vecinos, como Villaverde de Rioja o Daroca de Rioja.
Es decir: aunque sea una comunidad geográficamente compacta, La Rioja es en la práctica una comunidad de pueblos pequeños con una única ciudad grande. Y eso condiciona la forma de proteger una casa. En Logroño hablamos de pisos, portales y garajes; en el resto de la comunidad, de casas de dos y tres plantas con acceso directo a la calle, bodegas, calados, patios traseros y almacenes agrícolas.
La Rioja tiene una particularidad que casi ninguna otra provincia comparte: una parte importante del valor que la gente quiere proteger no está dentro de la vivienda. Está en la bodega familiar, en el calado bajo la casa, en el almacén con la maquinaria de viñedo, en la nave donde se guardan los tractores o el material de poda.
Son espacios que pasan largos periodos vacíos, con accesos muchas veces independientes de la vivienda —una puerta a otra calle, una rampa, un portón— y que en pueblos como Haro o los del entorno del viñedo forman parte del paisaje urbano habitual. La buena noticia es que se pueden integrar en el mismo sistema: bodegas, calados, naves y edificaciones separadas admiten protección igual que la casa, con la configuración que corresponda a cada punto.
La comunidad no es uniforme. La Rioja Alta, con Haro, Nájera o Santo Domingo de la Calzada, combina cascos históricos densos con una fuerte actividad vitivinícola. La Rioja Baja, con Calahorra, Arnedo y Alfaro, tiene un perfil más agroindustrial y de vega. Y el eje del Ebro concentra los municipios que más han crecido en las últimas décadas, como Lardero o Villamediana.
Cada uno de esos entornos plantea un problema propio. En un casco histórico, el acceso natural es la puerta principal o una ventana baja a la calle. En una urbanización del entorno de Logroño, el punto débil suele ser la parte trasera: jardín, terraza y ventanas de planta baja que no se ven desde ningún sitio. Y en el mundo agrario, lo importante casi nunca está dentro de casa.
Al sur, los valles del Iregua, el Najerilla y el Cidacos suben hacia una sierra donde los municipios son pequeños y la altitud manda. La media de altitud de los municipios riojanos ronda los 675 metros, con localidades por encima de los 1.180, y los inviernos allí son largos.
Ezcaray es el caso más conocido: un municipio de unos 2.000 habitantes censados que multiplica su ocupación en temporada y que concentra mucha segunda residencia. Ese perfil se repite, a menor escala, en muchos pueblos de sierra. Viviendas que se usan unas semanas al año y que el resto del tiempo están cerradas, con la calefacción apagada y sin nadie que las mire. El riesgo real de ese uso no es solo la intrusión: es el tiempo que tardas en enterarte.
Hay otro elemento propio de la comunidad: el paso del Camino de Santiago por localidades como Santo Domingo de la Calzada, Nájera o la propia Logroño. Eso significa flujo constante de personas de paso, alojamientos con rotación alta y negocios que abren y cierran a horas muy marcadas. Para un alojamiento o un local, la gestión remota desde la aplicación resulta especialmente práctica: se conecta y se desconecta sin tener que estar físicamente allí.
Con una media de mil habitantes por municipio fuera de la capital, hay decenas de pueblos riojanos donde de noche no hay tránsito, no hay comercio abierto y no hay presencia policial dentro del propio núcleo. La referencia está en la cabecera comarcal.
Una sirena sonando en un pueblo así puede no oírla nadie, sobre todo en invierno. Lo que sí funciona siempre es que la señal salga automáticamente de la vivienda hasta una central receptora operativa las 24 horas, donde se verifica qué ha ocurrido y desde donde se avisa a la policía si se confirma. Esa es la diferencia entre una alarma que hace ruido y una alarma conectada, y en La Rioja rural esa diferencia se nota mucho.
Por el mismo motivo interesa adelantar la detección al exterior: puertas, ventanas bajas, patios, portones de bodega y accesos de garaje. Cuanto antes se genere el aviso, más margen hay para todo lo demás.
Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure e instala sistemas conectados de forma permanente a su central receptora. La cuota mensual incluye:
El precio arranca desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Un piso en Logroño no necesita lo mismo que una casa de pueblo con bodega, patio y portón trasero.
Vale la pena detenerse en qué significa exactamente la verificación, porque es la pieza que sostiene todo lo demás. Cuando el sistema detecta algo, no se dispara automáticamente una movilización: primero se comprueba desde la central qué está ocurriendo. Si no hay nada, ahí acaba. Si hay una intrusión, se avisa a la policía y se te informa. Ese filtro evita sustos innecesarios y hace que, cuando el aviso llega, tenga valor.
El estudio previo empieza por la vivienda, no por el equipo. Se revisan los accesos reales, si la planta baja da a la calle, si hay bodega, calado, garaje o almacén anexos con entrada independiente, cuántas horas o meses al año está vacía la casa, si hay mascotas y qué cobertura de comunicación existe en esa ubicación exacta.
Con esos datos se decide el número de detectores, qué se protege en el exterior y cómo se configura el protocolo de aviso. La instalación la hace un técnico y el sistema es inalámbrico: no hay que picar paredes, algo especialmente útil en los cascos históricos de Santo Domingo de la Calzada, Haro o Nájera, donde muchas viviendas son antiguas y con muros gruesos.
Localidades riojanas con página propia:
La cobertura llega a los 174 municipios de la comunidad, figuren o no aquí. Si el tuyo no aparece, indícalo en el formulario de esta página junto con el tipo de inmueble y si es residencia habitual o de temporada. Con eso se prepara un estudio personalizado, gratuito y sin compromiso.
Sí, y es una de las peticiones más frecuentes en la comunidad. Bodegas, calados, naves y almacenes pueden integrarse en el mismo sistema o plantearse como instalaciones independientes gestionadas desde la misma aplicación. En el estudio previo se valora cada acceso por separado, porque muchos calados tienen entrada propia desde la calle.
Es justo el escenario donde más se nota. En una vivienda que pasa meses cerrada no hay nadie que dé el aviso, así que cualquier incidencia se descubre en la siguiente visita. Con el sistema conectado, la señal llega a la central en el momento, se verifica y se actúa, y tú puedes comprobar el estado desde la app sin subir hasta allí.
Tiene más sentido que en una ciudad, precisamente porque no hay quien dé el aviso. La alarma conectada no depende de que haya vecinos despiertos ni de que exista presencia policial en el propio pueblo: la señal sale automáticamente hacia una central que funciona las 24 horas y desde allí se activa el aviso a la policía cuando se confirma la intrusión.
No tiene por qué. Existen detectores y configuraciones pensadas para viviendas con mascotas, y se decide dónde va cada elemento teniendo eso en cuenta. Además, la central verifica cada salto antes de escalarlo, con lo que las falsas alarmas se filtran.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión 24/7 con la central receptora, la verificación, el aviso a la policía, el mantenimiento, el servicio técnico y el uso de la app. El importe final se cierra tras el estudio del inmueble.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Misma compañía, misma central receptora y mismo servicio; solo cambió el nombre comercial.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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