Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en los 51 municipios de Álava. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en Álava: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct Álava» o «Verisure Álava», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
Álava es el territorio con menos municipios de este mapa: solo 51, para 342.161 habitantes. La media sale alta —unos 6.700 por municipio— pero es una media completamente engañosa, porque Vitoria sola reúne más de 260.000 personas, tres de cada cuatro alaveses. Los otros 50 municipios se reparten poco más de 81.000 habitantes: 1.630 de media.
Y hay un matiz más, muy alavés: aquí el municipio no es la unidad real de poblamiento. Álava está organizada en cuadrillas y, dentro de los municipios, en concejos o juntas administrativas, cada uno con su núcleo. Un solo ayuntamiento puede englobar una decena de pueblos de veinte, treinta o cincuenta habitantes, separados por kilómetros de campo. La dirección administrativa dice una cosa; la realidad física de la casa dice otra bastante distinta.
En Vitoria el escenario es el de una ciudad media consolidada: bloques de pisos, portales, garajes comunitarios, locales a pie de calle y barrios periféricos con vivienda unifamiliar. Los puntos de atención son los previsibles: la puerta de acceso, las plantas bajas y primeras accesibles desde patios interiores o zonas comunes, y los locales que se quedan solos por la noche y el fin de semana.
Fuera de Vitoria el panorama cambia de golpe. Llodio y Amurrio, en el norte, mantienen un perfil industrial y urbano propio. Pero el resto del territorio es rural: pueblos pequeños de piedra, caseríos, casonas con huerta y cuadra, y núcleos donde el vecino más cercano puede estar a bastantes metros. Salvatierra, con algo más de 5.000 habitantes, es de los pocos que hacen de cabecera para toda una comarca.
La Llanada Alavesa, alrededor de Salvatierra y del corredor que une Vitoria con Álava oriental, es una zona agrícola de campo abierto donde la vivienda se agrupa en pueblos compactos rodeados de cultivo. Al norte, hacia Ayala y Zuia, el paisaje se vuelve más verde y montañoso, con núcleos dispersos y caseríos separados del casco.
La altitud media de los municipios alaveses ronda los 517 metros: no es alta montaña, pero sí meseta interior con inviernos fríos, niebla frecuente y noches largas en los meses de invierno. En la práctica, eso significa muchas horas al día en las que en el pueblo no hay nadie por la calle. Municipios como Armiñón, con poco más de 230 habitantes, ilustran perfectamente esa escala.
El extremo sur del territorio, al otro lado de la sierra, es otro mundo. La Rioja Alavesa combina pueblos históricos de calles estrechas con una intensa actividad vitivinícola: bodegas, calados bajo las casas, naves y maquinaria de viñedo. Moreda de Álava, con algo más de 200 habitantes, o Oyón, algo mayor, dan la medida de la zona.
Ese perfil plantea una necesidad muy concreta: proteger lo que no está dentro de la vivienda. Los calados y bodegas suelen tener acceso propio desde la calle, y las naves están a las afueras. Todo eso puede integrarse en el mismo sistema o plantearse como instalaciones independientes gestionadas desde la misma app, según cómo estén distribuidos los edificios.
Hay además un uso muy extendido en el territorio: la casa del pueblo que se mantiene mientras la familia vive en Vitoria. Se abre los fines de semana buenos, en verano y en fiestas, y el resto del año permanece cerrada con todo dentro. El problema de ese uso no es tanto la probabilidad de que ocurra algo como el tiempo que tardas en saberlo: si nadie pasa por allí en dos meses, nadie da el aviso.
Aquí está el punto clave de Álava. Si vives en un concejo de cuarenta casas, la vigilancia informal —el vecino que ve algo raro— existe, pero funciona a horas concretas. De noche, en invierno, con niebla y sin farolas cada veinte metros, no funciona en absoluto. Y no hay presencia policial permanente dentro de cada núcleo; la referencia está en la cabecera de comarca o en Vitoria.
Por eso lo relevante no es que la alarma suene, sino que la señal salga del pueblo por sí sola hasta una central receptora operativa las 24 horas, donde se verifica lo ocurrido y desde donde se da aviso a la policía competente en la zona si se confirma la intrusión. Ese circuito funciona igual haya o no vecinos despiertos, y es exactamente lo que diferencia una alarma conectada de una sirena.
Y por la misma razón conviene llevar la detección al perímetro exterior: puertas, ventanas de planta baja, portones de cuadra, accesos al patio. En una casa de dos o tres plantas con huerta detrás, detectar cuando alguien ya está dentro deja muy poco margen.
Securitas Direct opera hoy bajo la marca Verisure, y el sistema que se instala está conectado de forma permanente a su central receptora de alarmas. La cuota mensual incluye:
El precio parte desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Un piso en Vitoria y una casa de pueblo con cuadra, huerta y portón trasero no necesitan los mismos elementos.
Conviene aclarar qué aporta exactamente la verificación, porque es la pieza central del servicio. Cuando el sistema detecta algo, no se moviliza a nadie de forma automática: primero se comprueba desde la central qué está pasando. Si resulta ser un falso salto, ahí termina. Si se confirma una intrusión, se avisa a la policía y se te informa. Ese filtro es lo que evita movilizaciones innecesarias y lo que hace que un aviso, cuando llega, signifique algo.
El estudio parte del inmueble real. Se revisan los accesos efectivos —incluidos los que no se usan a diario, como portones o puertas traseras—, si la planta baja da directamente a la calle o al campo, si hay cuadra, garaje, bodega o almacén anexos, cuántas horas o meses al año está vacía la vivienda, si hay animales y qué cobertura de comunicación existe en esa ubicación concreta.
A partir de ahí se decide el número y la posición de los detectores, qué se cubre en el exterior y cómo se configura el aviso. La instalación la ejecuta un técnico y el sistema es inalámbrico, lo que evita obra en las casas de piedra tradicionales de la Llanada, Ayala o la Rioja Alavesa.
Localidades alavesas con página propia:
La cobertura alcanza a los 51 municipios del territorio, aparezcan aquí o no, incluidos los concejos y núcleos menores que forman parte de ellos. Si el tuyo no figura, escríbelo en el formulario de esta página indicando el tipo de inmueble y si es vivienda habitual o de temporada. Con eso se prepara un estudio personalizado, gratuito y sin compromiso.
No. Lo que cuenta para el estudio es la ubicación física de la vivienda: en qué núcleo está, a qué distancia queda del casco principal, cuántos accesos tiene y qué cobertura de comunicación hay allí. En Álava, con su organización en concejos y juntas administrativas, es la situación más habitual y se contempla desde el primer momento.
Sí. Bodegas, calados, naves y almacenes pueden integrarse en el sistema o plantearse como instalaciones independientes gestionadas desde la misma aplicación. Se valora cada acceso por separado, porque muchos calados tienen entrada propia desde la calle, distinta de la de la vivienda.
Depende de la planta y de los accesos. En pisos altos suele bastar con proteger la puerta y el interior; en bajos, primeras plantas y áticos con terraza conviene reforzar los puntos accesibles desde zonas comunes o patios. El estudio previo lo concreta antes de instalar nada, y el precio se ajusta a lo que realmente hace falta.
El sistema no depende de la red eléctrica de la casa para seguir funcionando ni de que haya conexión wifi. Mantiene su propia alimentación y su vía de comunicación con la central, de modo que sigue operativo durante un corte de suministro.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. Incluye la conexión 24/7 con la central receptora, la verificación de los saltos, el aviso a la policía, el mantenimiento, el servicio técnico y la app. El importe final depende de los elementos que necesite el inmueble.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central receptora y mismo servicio. Solo cambió el nombre comercial.
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