Securitas Direct ahora se llama Verisure: misma compañía, mismo servicio, nuevo nombre. Damos servicio en los 93 municipios de A Coruña. Te llamamos, escuchamos cómo es tu casa y te damos el precio cerrado. Sin compromiso.
Sin sorpresas: esto es exactamente lo que ocurre después de darle al botón.
Una persona te llama en menos de 24 h laborables. Ni robots ni centralitas: hablas con quien lleva la zona.
Te preguntamos cómo es tu vivienda en A Coruña: accesos, si la dejas sola, si hay jardín o local. De ahí sale el equipo que necesitas.
Te decimos qué cuesta tu alarma Verisure (Securitas Direct), qué incluye y qué permanencia tiene. Decides tú, con el precio delante y sin prisa.
Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía y el mismo servicio de siempre: cambió el nombre comercial, no la alarma, ni la central receptora, ni los técnicos. Si buscas «Securitas Direct A Coruña» o «Verisure A Coruña», estás buscando exactamente lo mismo.
Por eso verás las dos marcas juntas: los sistemas se comercializan como Verisure, pero mucha gente los sigue conociendo como Securitas Direct. Tu alarma, tu app y tu contrato funcionan igual con uno u otro nombre.
A Coruña es la provincia más poblada de Galicia: 1.126.728 habitantes repartidos en 93 concellos. Haz la división y sale una media de 12.115 vecinos por municipio. Es una cifra alta, casi urbana, y por eso despista.
Aparta la capital, que se lleva 251.543 habitantes, y los 92 concellos restantes se reparten 875.185 personas: unos 9.513 vecinos de media. Sigue siendo mucha gente. Aquí el problema nunca ha sido la despoblación. El problema es dónde está colocada esa gente.
Porque en Galicia el concello no es el pueblo. Cada municipio se divide en parroquias y cada parroquia en lugares. Un concello de 9.000 habitantes puede tener veinte parroquias y más de cien núcleos, algunos de cuatro casas. Esa es la clave de toda esta página: en A Coruña la unidad real de vivienda es la casa suelta, no el bloque. Y una casa suelta se protege de otra manera.
En buena parte de la provincia las casas no hacen calle. Hacen lugar: tres, cinco, diez viviendas separadas por fincas, muros de piedra y caminos estrechos. Tu vecino puede estar a doscientos metros, pero doscientos metros por una corredoira, con un cierre de por medio y sin línea de visión desde la ventana.
Eso cambia algo fundamental: la vigilancia natural desaparece. En una calle del centro de A Coruña o de Santiago alguien se asoma, alguien pasa. En un lugar de una parroquia del interior, a las tres de la mañana, no hay nadie mirando, y una sirena es solo ruido en el monte. Si el sistema depende de que alguien oiga, no es un sistema.
Por eso aquí lo que aporta valor no son los decibelios, es la conexión. Cuando salta un detector, la señal sale de la casa y llega a una central receptora que trabaja 24 horas al día, todos los días del año. Allí una persona verifica qué ocurre de verdad y, si hay intrusión, avisa a la policía y te avisa a ti. Da igual que la casa de al lado lleve años cerrada.
Fuera de los cascos urbanos, la vivienda típica de la provincia es unifamiliar y tiene finca. Y una casa con finca no tiene un acceso, tiene varios:
Más de la mitad de los municipios de la provincia tocan el mar. Eso significa una cantidad enorme de vivienda de temporada: casas de veraneo, pisos que solo se ocupan en agosto, chalés heredados que la familia abre para las fiestas y cierra en septiembre.
Una vivienda cerrada diez meses tiene un problema que la habitual no tiene: nadie sabe cuándo ha pasado algo. Un desperfecto de octubre se descubre en Semana Santa. Y el patrón se lee desde fuera sin esfuerzo: contraventana cerrada, buzón lleno, hierba alta, coche que no está nunca.
Conectada, esa casa deja de estar sola. La central vigila igual en enero que en agosto y tú compruebas el estado desde la aplicación estés donde estés. En concellos como Boiro, Sada o Neda es justo lo que más nos piden.
En la costa coruñesa el aire lleva sal, llueve muchos días al año y el viento sopla de verdad. Eso tiene dos consecuencias prácticas para una alarma.
La primera es el equipo. Lo que va fuera —sirena exterior, cámaras, detección perimetral— tiene que estar preparado para intemperie marina. El salitre y la humedad constante castigan cualquier electrónica mal protegida.
La segunda es la ubicación, que es donde se gana el partido. Un detector exterior apuntando a un seto, a un tendal o a una rama que se mueve con el viento dará falsas alarmas cada noche de temporal. Y una alarma que suena sin motivo acaba desconectada por su propio dueño: la casa se queda sin protección con el equipo puesto. Colocar bien es elegir altura, orientación y ángulo para que el sistema distinga a una persona cruzando la finca de la lluvia cayendo de lado.
La provincia tiene un eje urbano potente. A Coruña (251.543), Santiago de Compostela (100.965) y Ferrol (64.367) suman entre los tres 416.875 personas, y a su alrededor hay concellos que funcionan como corona: Narón, Oleiros, Arteixo, Ames o Carballo, todos por encima de los 32.000 habitantes.
Ahí conviven dos mundos. En Oleiros o en Ames manda el chalé con parcela; en A Coruña o en Ferrol, el piso. Y en cuanto te alejas veinte kilómetros hacia dentro, donde el relieve pasa de los 227 metros de altitud media a cotas cercanas a los 700, vuelve la casa de labranza con sus dependencias.
Un cuarto piso, un chalé con jardín y una casa de piedra con muro y alpendre solo coinciden en la central receptora y en la aplicación del móvil. Por eso no publicamos un paquete cerrado.
El precio arranca en 29,90 €/mes, siempre sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota depende de los accesos que haya que cubrir, y en una casa con finca no son los mismos que en un piso.
Dentro de la cuota entra esto:
El servicio lo presta Securitas Direct, que hoy opera bajo la marca Verisure: misma compañía, misma central y mismos técnicos; cambió el nombre comercial. Pedir el estudio es corto:
Estos son los concellos de la provincia con página propia:
Si tu concello no aparece, el estudio se hace igual: la cobertura es provincial.
Desde 29,90 €/mes, sujeto a estudio personalizado y aprobación previa. La cuota final depende del equipo que necesite tu vivienda: un piso en la ciudad no lleva lo mismo que una casa con finca, alpendre y varios accesos. Déjanos tu teléfono y tu código postal en el formulario y te llamamos.
Sí. Securitas Direct pasó a operar bajo la marca Verisure. Es la misma compañía, la misma central receptora que atiende las señales las 24 horas y los mismos equipos técnicos. Lo único que cambió fue el nombre comercial; el servicio es exactamente el mismo.
Sirve más ahí que en el centro de una ciudad. Precisamente porque no hay quien oiga, lo que protege no es el sonido sino la conexión: la señal sale hacia la central, un operador verifica lo que ocurre y, si hay intrusión, avisa a la policía y a ti. El sistema no necesita testigos.
Es uno de los casos más claros en una provincia con 49 concellos costeros llenos de vivienda de temporada. Una casa cerrada diez meses no avisa de nada por sí sola: lo que pase en noviembre lo descubres en la siguiente visita. Conectada, la central vigila igual en enero y tú ves el estado desde la app.
No si está bien planteada. Las falsas alarmas por temporal casi siempre vienen de detectores exteriores mal colocados: apuntando a un seto, a un tendal o a ramas que se mueven. Por eso el técnico decide altura, orientación y ángulo mirando la casa, y el equipo exterior se elige preparado para salitre y humedad.
Los equipos llevan batería propia, así que un corte de suministro no deja la vivienda desprotegida, y la comunicación con la central no depende de un único camino. En zonas del interior con cobertura irregular, es justo lo que se revisa en el estudio previo.
Desde 29,90 €/mes. Cuéntanos cómo es tu vivienda y te damos tu precio real. Sin compromiso y sin letra pequeña.
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